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TEMA A DESTERRAR


Violencia


Foto Ilustrativa

Considerar a la violencia como una fenomenología a desterrar de la sociedad actual, conlleva a adentrarse en un sinnúmero de apreciaciones históricas, psicológicas, de orden social, religiosas y políticas.

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Considerar a la violencia como una fenomenología a desterrar de la sociedad actual, conlleva a adentrarse en un sinnúmero de apreciaciones históricas, psicológicas, de orden social, religiosas y políticas, cuanto menos, para tratar de entender su aparición y sus efectos, así como los métodos de limitación de la misma.

Desterrar significa quitar de raíz, arrancar de la tierra algo, sacarlo permanentemente de su lugar.

Podríamos preguntarnos a la luz de algunas teorías del pensamiento, ¿Cómo quitar de raíz algo que es inherente a la condición del ser humano?, que es innato en su temperamento sin afectar, aunque parezca contradictorio, esa personalidad.

¿Sería el término “desterrar” el adecuado al tratar la problemática de la violencia en nuestras sociedades, el correcto?

Podríamos decir que quizás fuera mejor tratar de hablar de limitar, encauzar, minimizar esa actitud de reacción de fuerza ante determinados estímulos, internos o externos, que vive el hombre en la interacción y complejidad del siglo XXI.

Pero antes de ello debemos tratar de dar una simple definición, entre las muchas esbozadas, de que se entiende por violencia. Es todo acto del ser humano manifestado en forma agresiva hacia otras personas, anímales, medio ambiente o cosas. La agresión violenta puede manifestarse de diversas formas. A la evolución del mundo la acompaña, también, la evolución del concepto de violencia.

La raíz latina “Vis”, origen etimológico de la palabra violencia, denotaba la cualidad de fuerza física de quien la poseía y de la abundancia en esa cualidad, lo que derivaba en un accionar basado en el uso de esa fuerza. El “Violentus’ desplegaba esa característica en su actuar.

Desde los albores de la humanidad cuando el hombre vivía en pequeños grupos y clanes ya el temperamento violento aseguraba, necesariamente, comida y marcaba el territorio en el cual ese grupo tenía dominio.

No existían en esas épocas los condicionantes sociales que hoy vemos y que, en muchos casos hacen a la cultura violenta, en mas o en menos de ciertas sociedades y países, pero ya aparecía la violencia como factor importante del quehacer diario Es por ello que muchos pensadores y antropólogos pudieran afirmar lo innato de la violencia en el ser humano, propio del instinto de supervivencia, así fuere que aparece solo como defensa a la agresión de estímulos externos.

En la evolución histórica de las sociedades, imperios, reinos y demás que hemos estudiado, de una forma u otra la violencia en forma de conquista o disciplina interna y externa, hace su aparición y cobra papel relevante.

Aristóteles nos hablaba de la violencia exterior, forzosa, del ser humano y de una interior, involuntaria, pero que él no la reconocía como tal.

¿Cuantos imperios aparecieron y desaparecieron por motivo de comportamientos violentos, expresados en guerras e invasiones, en el devenir del mundo?

En La Biblia podemos apreciar, en diversos pasajes, sobre todo del antiguo testamento episodios de violencia e incluso la descripción de un Dios único que era capaz de la cólera ante los comportamientos díscolos de los humanos. Surge en el texto del nuevo testamento una limitación marcadísima a esa violencia del ojo por ojo, en la doctrina expresada por Nuestro Señor Jesucristo, que cambia un paradigma aceptado totalmente con anterioridad a El. Aun hoy, dos mil años después esos conceptos tratan de afianzarse, con idas y vueltas de parte del ser humano, como actor principal en el teatro del planeta tierra.

Si no hubiere aparecido la idea del “contrato social”, ante la licuación de la idea de una sociedad que no se terminaba de conformar como tal, quizás la violencia que vimos y leímos de las múltiples guerras por territorio y por ambiciones, se hubiese prolongado aún más.

Si bien es cierto que hoy los conflictos bélicos se siguen dando, sobran ejemplos, pero quizás, dentro de otros límites éticos. Tema a discutir y debatir en otro artículo.

La Declaración Universal de los derechos del hombre, no es acaso una primera, moderna, y seria limitante de una violencia, que en algunos ámbitos Europeos, estaba casi institucionalizada?

Cesare Bonesana, El Marqués de Beccaria, en Italia, en el siglo XVIII, con su obra fundamental” De Los delitos y las penas” pone un primer límite a la violencia en la retaliación ante la ofensa violenta, en lo que sería el ordenamiento jurídico que da base al moderno.

Teorías políticas como el Marxismo y el Anarquismo consideren necesaria a la violencia en algunos de los pasos de materialización de esas doctrinas en la sociedad. Lucha de clases, eliminación de la clase dirigente, por ejemplo.

Lombroso, Ferri, Garofalo , estudiaron, entre muchos otros científicos, la adicción del hombre a la violencia, sus orígenes y lo innato en esas acciones y la influencia del medio ambiente en ellos. Jose Ingenieros hizo también aportes interesantes en esta área.

 

 Tipos de violencia

Podemos englobar a los diversos tipos de violencia, en general, en los que más abajo se mencionan

Directa o física, aun aquella psicológica (muy de moda hoy con el Bullying) es aquel producto de la acción directa del hombre hacia otra persona o cosa.

Institucional o estructural la que nos viene dada de las estructuras gubernamentales y del establishment de un país o región o aun supranacional.

Cultural, la que pretende ser o estar justificada por teorías de pensamiento o grupos de intelectuales que validan y en algunos casos, alientan su existencia. Tiene múltiples acepciones y variantes. Es compleja y puede dar sustento a otros tipos de violencia. Adquiere particular peligrosidad cuando se opera sobre

Hacia el eco sistema   si bien podría caer dentro de la violencia directa, pero dada la gravedad del peligro existente hoy hacia el eco sistema, consideramos aquí que las acciones desaprensivas o directamente dolosas hacia el medio ambiente del planeta, en cuanto a contaminación, vertidos tóxicos, exportaciones industriales, minerales o de otra índole, sin mitigación ni el cuidado adecuado a la geografía, física y humana, que rodea esos ámbitos.

De género   es parte de la violencia física, pero ha adquirido mucha relevancia dado que refiere a patrones culturales, en varias áreas del mundo. Mayormente es la violencia del hombre a la mujer, pero en algunos porcentajes pequeños, se da a la inversa, también.

 

Violencia e inseguridad

Panorama en LaTam

El actual panorama que vemos en nuestra región es desalentador y con pronóstico de permanecer como hasta el momento, en el mejor de los casos, o incluso de agravarse.

Desde el Río Grande hasta la Patagonia los comportamientos violentos de individuos, grupos delincuenciales, y aun de gobiernos han aumentado, exponencialmente, en los últimos 50 años.

Basta ver los índices de homicidios por cien mil habitantes de nuestra región, los más altos del mundo, y tendremos una idea de cómo la violencia ha aumentado.

La resolución del conflicto interpersonal en Al , casi siempre ha sido violenta. Producto de parámetros culturales previos y de la evolución del medio ambiente en el cual nos desarrollamos.

La cultura de imponerse al otro en forma violenta o autoritaria, agresiva, surge desde el kínder y aun en el seno de nuestras familias.

Países que hasta hace dos décadas tenían una violencia controlada, hoy presentan índices delincuenciales preocupantes. Tenemos en la región las ciudades más peligrosas y los países con mayor tasa de homicidios del mundo, excepto aquellos en zona de guerras o conflictos armados.

 

¿Qué hacer?

Ahora cabe aquí la pregunta del millón, en concordancia con el título sugerido de este artículo.

¿Qué hacemos para “desterrar” la violencia y la inseguridad en nuestra querida América Latina?

NO llegaremos a desterrar, pero  si podemos tener éxito en el mitigar, modificar y disminuir la violencia en nuestros países.

Centro las propuestas en nuestra América, porque sería imposible hacer recomendaciones válidas para otras áreas con especificidades propias bien definidas, en muchos casos no conocidas en profundidad por quien escribe estas notas.

Sumariamente podemos proponer, entre otras, las siguientes medidas o acciones a nivel institucional, intermedio y familiar:

Educación de niños y jóvenes, con bien estructurados planes de educativos de cada país.

Diseño adecuado de la política criminal del estado

Capacitación adecuada y amplia de las fuerzas policiales y de seguridad

Asistencia social y económica a sectores carenciados de las comunidades

Campañas públicas de desaliento de actitudes violentas

Implementación de políticas de seguridad, con características propias, adecuadas al medio donde serán aplicadas.

Adecuación de la ley penal a la realidad delincuencial de cada país

 

Promoción de campañas que tiendan a unir el tejido social de cada entidad nacional de nuestra área.

Internacionales
15/01/2018

Pedro Roque Di Maggio
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